Visite au lycée Albert Camus: Témoignage de M. Jan De Cock. (après)

Como estaba previsto, hoy 10 de abril (en el marco del proyecto Comenius del liceo « Viajeras y viajeros, traductoras y traductores: rutas que construyen Europa »), 1º de bachillerato, tanto de letras, como de ciencias, tuvimos el privilegio de poder asistir a la charla que ofreció Jan de Cock en el lycée Albert Camus, sobre su experiencia en las cárceles de todo el mundo.

Jan de Cock lleva 27 años visitando cárceles por todo el planeta. En total ha visitado unas 182 prisiones, donde ha podido conocer, según él, lo mejor y lo peor de la especie humana. Hoy en día es voluntario en la cárcel de Amberes (Bélgica).

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Jan de Cock en el momento de realizar la conferencia

Su experiencia comenzó en Chile a finales de los años ochenta. Allí conoció las lamentables condiciones de los presos y decidió, a su vuelta a Bélgica, realizar una vuelta al mundo durmiendo en las celdas de las principales cárceles, con el objetivo de comprender mejor el mundo carcelario y sus principales problemas.

Con respecto a dichos problemas, Jan de Cock nos habló principalmente de la sobrepoblación de las cárceles y sobre los problemas de salud que sufren los presos. De esta forma el conferenciante nos invitó a un particular viaje por el « infierno », para más adelante devolvernos a lo mejor de sus experiencias vividas durante estos años.

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Firmando ejemplares de su libro « Des prisons comme hôtels »

Respecto a los problemas citados, el conferenciante nos habló sobre las peores cárceles africanas, como una de mujeres de Madagascar, donde las mujeres dormían como « cucharas » en un cajón, debido a la superpoblación de dicha cárcel. También añadió que el delito cometido por la gran mayoría de las presas había sido el de robar comida para dársela a sus hijos.

Otro problema importante es el de la salud. Para ilustrarnos en este tema Jan nos contó su experiencia en las cárceles rusas, donde la tuberculosis es la enfermedad más común entre los presos, o el caso de Sudáfrica, donde raro es el interno que no haya sido contagiado de SIDA.

Además de los problemas citados, nos contó curiosidades respecto a las diferentes sanciones o prohibiciones a los presos, en países como Japón, donde está prohibido hablar, o bien mirar a los ojos a los guardianes; o el caso de la cárcel de niños de Kampala, llena de criaturas de entre 3 y 12 años, cuyo « delito » principal es el de vivir en la calle. Otra curiosidad aún más sorprendente es el hecho de cárceles que se han privatizado en los Estados Unidos y que cotizan en bolsa, aumentando proporcionalmente los beneficios de los inversores, con el número de presos.

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Alumnos de ambos liceos

Tras el duro viaje por el infierno carcelario, Jan de Cock nos deleitó con una interpretación, con su guitarra, de una canción chilena, « Niño, mi niño », tras lo que comenzó a compartir lo más positivo de su experiencia en las cárceles: el descubrimiento de valores como la acogida, la paciencia y la solidaridad.

A este respecto, Jan nos habló sobre la música creada en las cárceles, sobre la formación en meditación de presos en una cárcel hindú, sobre la fabricación de « playmóvils » por los presos de Malta, un taller de madera en la cárcel de jóvenes de Lesotho, o bien los trajes de las películas « El señor de los anillos », confeccionados por las presas de la cárcel de Wellintong en Nueva Zelanda, y ganadores de un Óscar.

Siguiendo con el lado positivo del ser humano, Jan nos habló sobre la no existencia de cárceles en países como el Congo, hasta la llegada de los europeos. En una aldea en concreto, cuando alguien robaba algo, lo llevaban bajo un mango, y todos y cada uno de los habitantes de la aldea pasaban delante de él para decirle algo positivo sobre su persona. Finalmente el « delincuente » se derrumbaba en lágrimas y de esta sencilla forma toda la aldea conseguía que no volviera a incumplir las normas.

Por otra parte, Jan nos informó también, sobre la reconciliación entre víctimas y presos, sobre la idea de buscar en esta experiencia la paz y el perdón, para ambos colectivos y poder así encarar de otra forma el resto de sus vidas.

Al final hubo un coloquio con preguntas muy interesantes de los alumnos de ambos liceos. Depués de darles respuesta, el conferenciante propuso la venta del libro donde cuenta sus experiencias, para quien quisiera más información sobre el tema carcelario. Numerosos alumnos se acercaron para adquirir el libro y llevárelo firmado por el autor.

En conclusión, Jan de Cock quiso transmitirnos que se puede y se debe encontrar lo positivo de las personas. De esta manera seremos capaces de, al menos, ser tan felices como él y poder ayudar a otros a conseguirlo.

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